¿Cuáles son los orígenes de la Pasta Italiana?
¿De dónde viene la pasta Italiana?
Sin lugar a dudas, la pasta italiana es todo un símbolo de identidad de este país. Al respecto de los orígenes de este popular alimento en Italia, se barajan diferentes teorías:
Pueblos prerromanos
Una de ellas, atribuye a los etruscos, asentados en la Italia prerromana entre el siglo IX y el V a.C, la elaboración de las primeras pastas, a partir de la mezcla realizada con cereales triturados y agua que se dejaban secar, para después hervirla y consumirla. Prácticamente, tal y cómo se elabora a día de hoy.

Origen Chino
Otra de las teorías que se barajan, es la que atribuye la llegada a Italia de este alimento gracias al mismísimo Marco Polo. Este veneciano, escribió copiosamente sobre sus viajes y periplos por Asia central. De muchas historias no nos consta su plena veracidad, pero han generado en su paso por innumerables generaciones, leyendas que han inspirado el sentir popular en múltiples aspectos. Una de ellas ha sido influyente dentro de la tradición culinaria, y es que, el mismo Polo fue el que introdujo la pasta desde la China. Es seguro que Marco Polo hubo de degustar todo tipo de pasta , que en China se elaboraba con mijo, un cereal con más de cuatro milenios de historia. Pero en Italia, por esas fechas ya hacía largo tiempo que se consumía pasta, de la manera en que conocemos hoy, bien si cabe elaborada con harina de trigo duro (un grano al que le cuesta adaptarse al clima en China) y más fácil de secar y almacenar.

Origen árabe
La certeza de la preexistencia de la pasta en Italia, nos hace recordar este episodio histórico bajo una nueva luz, más allá del mito. Es necesario regresar hasta siglos antes de Marco Poco, en un recorrido hasta la ciudad de Palermo. Sicilia fue invadida en algún momento de la historia por varias potencias mediterráneas. Por los musulmanes entre los siglos IX y XI, haciendo que ciertos sabores se integraran hasta hoy en día a partir de la diversificación de cultivos y agricultura. El cartógrafo ceutí del rey Ruggero II de Sicilia, Al-Idrisi, compuso un texto en 1154, hallado por historiadores, donde se habla de Trabia, un asentamiento que muy cerca de Palermo practicaba la modalidad de estirar largas y delgadas tiras de masa que luego secaban para degustar cocidas en agua, llamadas ‘itriyya’. Un clima más seco fue propicio para ese tipo de prácticas La forma de vivir de los árabes de aquella zona era nómada, lo que hace lógico que emplearan habitualmente este alimento debido a su fácil conservación. Sin embargo, existen teorías contrarias, como la de algunos historiadores que argumentan, entre otras cosas que, estos pueblo, no disponían de los recursos técnicos para elaborar dicho alimento. De hecho, también podemos encontrar algunas alusiones a que, ni siquiera la palabra 'itriyya' proviene del árabe, sino que se deriva de la lengua griega. De hecho, se sabe que, tanto griegos como romanos, ya consumían un alimento muy similar, realizado a base de harina de cebada y agua, que después dejaban secar al sol durante varios días.